El oficialismo intensifica negociaciones con bloques dialoguistas para evitar demoras en el Senado y avanzar con uno de los proyectos clave del Gobierno.
La Libertad Avanza (LLA) activó una ronda de negociaciones con sectores considerados dialoguistas en el Senado con el objetivo de asegurar la sanción de la reforma laboral durante diciembre. El oficialismo busca llegar al recinto con los consensos necesarios antes de que el peronismo logre dilatar el debate.
Patricia Bullrich, jefa del bloque de LLA, encabezó conversaciones con senadores del PRO, la UCR y bancadas provinciales para definir el mecanismo de tratamiento de la iniciativa. La estrategia apunta a acelerar los tiempos parlamentarios y evitar que la discusión se empantane en las comisiones.
En paralelo, el oficialismo espera la reunión convocada por la vicepresidente Victoria Villarruel, donde se definirá la conformación de las comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto. LLA confía en lograr allí una mayoría junto a sus aliados para facilitar la emisión del dictamen.
La reforma laboral propone cambios estructurales en el régimen de trabajo, entre ellos la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, modificaciones en el sistema de vacaciones, indemnizaciones y en el esquema de afiliación sindical.
El cronograma que maneja el oficialismo prevé un plenario de comisiones a mitad de semana, con debates concentrados entre miércoles y viernes para llegar al dictamen y tratar el proyecto entre el viernes 26 y el martes 30.
Para cumplir con ese calendario, se buscará reducir la lista de expositores y cerrar rápidamente la ronda de consultas. Sin embargo, la clave estará en sellar acuerdos políticos que garanticen los votos necesarios.
Actualmente, LLA cuenta con 21 senadores y necesita al menos 37 votos para asegurar quórum y sanción, lo que obliga a sumar el respaldo del PRO, la UCR y legisladores provinciales. El escenario se complica por la presión de la CGT sobre gobernadores de origen peronista, reacios a confrontar con el sindicalismo.
Entre las dudas centrales aparecen los mandatarios de Salta, Santa Cruz y Tucumán, mientras que la expectativa oficialista se concentra en los apoyos de Chubut y Neuquén, cuyos senadores podrían resultar decisivos.
Del otro lado, el peronismo, con 28 legisladores propios, busca sumar siete voluntades más para bloquear la iniciativa, intensificando gestiones con representantes de provincias gobernadas por dirigentes justicialistas.
Todo este escenario se desarrollará en un clima de alta conflictividad social. La CTA y la CGT convocaron a una movilización para el jueves a las 15 en Plaza de Mayo, en rechazo total a la reforma impulsada por el presidente Javier Milei.
La iniciativa, que modifica pilares centrales de la Ley de Contrato de Trabajo, el sistema sindical y la negociación colectiva, se perfila como uno de los debates más tensos del cierre del año parlamentario.


