KICILLOF ENSAYA UN SALTO NACIONAL MIENTRAS EL PJ BONAERENSE SIGUE EN CONFLICTO

KICILLOF ENSAYA UN SALTO NACIONAL MIENTRAS EL PJ BONAERENSE SIGUE EN CONFLICTO

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La interna peronista expone una transición sin liderazgo claro y suma nuevos cruces políticos.


Axel Kicillof comenzó a mover fichas para salir del laberinto de la interna bonaerense y proyectarse como una figura de alcance nacional. Sin embargo, ese intento de ampliación política convive con un peronismo provincial atravesado por disputas abiertas, renuncias de peso y enfrentamientos públicos que vuelven a dejar al descubierto una crisis de conducción.

Mientras el gobernador busca mostrarse por fuera del eje La Cámpora–PJ bonaerense, la escena interna se recalienta: la salida de Máximo Kirchner de la presidencia partidaria, los cuestionamientos cruzados entre sectores y el conflicto que involucró a Juan Grabois y Mayra Mendoza en Quilmes profundizaron la fragmentación.


Un gobernador que mira más allá de la provincia

En los últimos días, Kicillof reforzó gestos políticos con clara lectura nacional. La visita a Formosa y el encuentro con gobernadores peronistas fueron interpretados como señales de búsqueda de volumen propio en un escenario donde el peronismo discute cómo volver a ser competitivo.

Ese mensaje se consolidó en Ensenada, durante un plenario del Movimiento Derecho al Futuro, donde el mandatario bonaerense sostuvo que los problemas del país no pueden pensarse solo desde la provincia ni desde una identidad política cerrada.

“No alcanza con el peronismo ni con la provincia de Buenos Aires. Hay que construir una alternativa nacional”, planteó Kicillof, marcando distancia de la lógica de la interna partidaria.

También insistió en la necesidad de actualizar las banderas históricas del movimiento y de ampliar la convocatoria hacia sectores que hoy no se sienten representados. Aunque negó un lanzamiento electoral, en su entorno reconocen que la mirada está puesta en 2027.


PJ bonaerense: recambio, reproches y conducción vacante

En paralelo, el peronismo provincial atraviesa una etapa de reconfiguración forzada. La renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del PJ bonaerense y la convocatoria a elecciones internas dejaron al descubierto un proceso sin síntesis política.

Kirchner habló de una etapa de debate, pero también dejó críticas hacia la dinámica interna:

“Cada vez hay más dirigentes electorales y menos dirigentes políticos”, lanzó, cuestionando el predominio del electoralismo sobre la gestión.

Desde el entorno de Kicillof, las declaraciones fueron leídas como un mensaje directo. Funcionarios provinciales insistieron en la necesidad de que el PJ respalde al gobernador en un contexto nacional delicado y con la mira puesta en frenar el avance de Javier Milei.


Grabois, La Cámpora y una pelea que expone la fractura

La tensión escaló aún más con el enfrentamiento público entre Juan Grabois y la intendente de Quilmes, Mayra Mendoza, tras incidentes durante una protesta de trabajadores de la economía popular. Denuncias de represión, acusaciones cruzadas y mensajes incendiarios en redes sociales volvieron a mostrar un peronismo desordenado y sin canales de diálogo sólidos.

Grabois fue tajante y cruzó a la dirigencia sin matices, mientras desde el municipio defendieron el accionar policial y repudiaron los hechos de violencia. El episodio excedió lo local y se convirtió en síntoma de una crisis política más profunda.


Massa intenta ordenar, pero la paz no llega

En este escenario, Sergio Massa reapareció como articulador, reuniendo al Frente Renovador y llamando a sostener puentes entre los distintos sectores del peronismo. Su objetivo: bajar tensiones, reorganizar el espacio y pensar una estrategia hacia 2027.

Sin embargo, los conflictos que se suceden ponen en duda la posibilidad de una rápida recomposición.
La interna no afloja, la conducción no aparece y la proyección nacional de Kicillof avanza en un terreno político todavía minado.