El Matador aprovechó los errores defensivos del equipo de Gallardo y se impuso con contundencia por 4-1.
River sufrió una derrota que quedará marcada como una de las más duras de los últimos tiempos en su estadio. El equipo de Marcelo Gallardo mostró fragilidad defensiva, desorden colectivo y falta de reacción, un combo que Tigre supo leer desde el primer minuto para construir un triunfo histórico.
El Matador no necesitó dominar la pelota: le alcanzó con detectar las grietas del rival y atacarlas sin piedad.
Un arranque que condicionó todo
En apenas diez minutos, Tigre golpeó dos veces y cambió el clima del partido. A los 6, Serrago sacó un remate que, tras un leve desvío, descolocó al arquero y abrió el marcador. Diez minutos más tarde, una pérdida innecesaria en la mitad derivó en una contra letal que Romero transformó en el 2-0 ante un Monumental que pasó del aliento al desconcierto.
River quedó mal parado, sin coberturas y con una defensa expuesta, mientras Tigre encontraba espacios con facilidad para lastimar. Aunque el visitante no amplió la diferencia en ese tramo, dejó en claro que el partido estaba a su medida.
El segundo tiempo profundizó el derrumbe
El complemento comenzó como terminó el primero: con errores no forzados y falta de reacción del local. A los 4 minutos, un tiro libre mal ejecutado derivó en el tercer gol de Ignacio Russo, que silenció por completo el estadio.
La expulsión de Fausto Vera terminó de desnudar una noche sin retorno para River.
Con un hombre menos, el equipo de Gallardo quedó a merced de un Tigre seguro y decidido. Diez minutos después de la roja, Russo volvió a aparecer tras una gran jugada colectiva y selló el 4-0, consumando una goleada que ya era irremontable.
Un descuento que no cambió la historia
El gol de Lautaro Rivero, con un potente zurdazo desde afuera del área sobre el final, solo sirvió para decorar el resultado. El desarrollo ya estaba escrito y la reacción del público reflejó el impacto de una derrota inesperada.
Tigre se llevó del Monumental una victoria inolvidable; River, en cambio, quedó obligado a revisar errores profundos que esta vez no pudieron disimularse.



