El legislador justicialista advirtió sobre empleo, pymes y el impacto en las provincias.
En el marco del debate por la reforma laboral en el Senado, el senador del bloque justicialista Pablo Bensusán lanzó fuertes críticas contra el proyecto impulsado por el Gobierno nacional y contra la gestión del presidente Javier Milei.
Durante su intervención en el recinto, el legislador sostuvo que la iniciativa no generará empleo y, por el contrario, profundizará la crisis productiva que —según afirmó— atraviesa el país.
“Este modelo ya dejó más de 250.000 puestos de trabajo perdidos y más de 20.000 pymes cerradas”, aseguró Bensusán, al cuestionar el rumbo económico del oficialismo.
El eje del debate: empleo y desarrollo
El senador vinculó directamente la reforma laboral con el contexto económico general y argumentó que la generación de empleo no depende únicamente de cambios normativos.
Según planteó, el crecimiento del trabajo formal requiere inversión pública, infraestructura y políticas activas desde las provincias para fomentar la radicación de empresas.
“Sin inversión no hay desarrollo”, enfatizó, al advertir que el dictamen en discusión podría profundizar el ajuste sobre las economías provinciales.
Impacto federal en discusión
Bensusán remarcó que el proyecto no solo afecta derechos laborales, sino también el equilibrio productivo entre Nación y provincias. En ese sentido, sostuvo que el esquema propuesto por el oficialismo concentra decisiones y reduce herramientas de promoción regional.
El senador alertó que la reforma podría agravar las dificultades de las pequeñas y medianas empresas, consideradas uno de los principales motores del empleo en el interior del país.
Un debate atravesado por cifras y modelos
La sesión continúa con posiciones contrapuestas entre oficialismo y oposición. Mientras el Gobierno defiende la reforma como un instrumento para modernizar el mercado laboral, sectores del peronismo advierten sobre sus posibles consecuencias en el empleo y la estructura productiva.
El tratamiento del proyecto se desarrolla en un clima de alta tensión política, con movilizaciones en las inmediaciones del Congreso y expectativa por el resultado de la votación.



