Su estrategia de unidad terminó profundizando la división del peronismo.
La senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti quedó en el centro de cuestionamientos internos tras una serie de movimientos que, lejos de ordenar al peronismo, profundizaron su fragmentación tanto en Mendoza como en el Congreso.
La dirigente kirchnerista había impulsado una estrategia para alinear al peronismo tradicional con el sector más duro del espacio. Sin embargo, el resultado fue el opuesto al esperado: hoy distintos sectores del justicialismo reconocen que la unidad quedó más lejos que antes.
Lo que se presentó como una renovación para fortalecer al peronismo terminó, según voces internas, debilitando su capacidad de construcción política.
Quiebre en Mendoza
En la provincia de Mendoza, la situación llegó a un punto crítico que la propia senadora describió como un peronismo “roto en mil pedazos”. La decisión del kirchnerismo de competir por fuera de la estructura formal del PJ en elecciones municipales recientes expuso con crudeza la ruptura.
El armado del Frente Patria en departamentos clave como San Rafael, Luján de Cuyo y Rivadavia dispersó el voto peronista y dejó en evidencia el distanciamiento entre el kirchnerismo y las estructuras territoriales históricas.
La apuesta por la pureza política terminó chocando con la lógica territorial que durante años sostuvo la competitividad del peronismo mendocino.
Impacto en el Senado
La tensión también se trasladó al plano nacional. En el Senado, donde Fernández Sagasti ocupa un rol central dentro del interbloque opositor, la salida de los legisladores Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés del espacio Convicción Federal encendió alarmas.
Según trascendió, los senadores que se alejaron cuestionaban una conducción excesivamente enfocada en la agenda de Cristina Kirchner y poco permeable a las demandas provinciales.
La fuga de aliados debilitó la capacidad del interbloque para mostrar cohesión y complicó la estrategia opositora frente a los proyectos del Gobierno.
Un liderazgo bajo presión
El resultado de este proceso deja a la senadora mendocina en una posición incómoda dentro del propio peronismo. Mientras el núcleo duro valora la coherencia ideológica, sectores más pragmáticos advierten que el espacio perdió volumen político en un momento clave.
Con un peronismo atravesado por tensiones y reacomodamientos, el desafío hacia adelante será recomponer puentes internos sin profundizar las grietas que hoy condicionan su competitividad electoral y parlamentaria.



