El Gobierno apuesta a un perfil técnico para reforzar la agenda judicial tras el recambio en el Ministerio.
El Gobierno nacional oficializó este miércoles el recambio al frente del Ministerio de Justicia: Juan Bautista Mahiques asumió como nuevo titular de la cartera luego de la renuncia de Mariano Cúneo Libarona. La decisión, avalada por el presidente Javier Milei, marca el inicio de una etapa que el Ejecutivo pretende imprimir con mayor perfil técnico e institucional.
Según trascendió en la Casa Rosada, el movimiento no sorprendió al círculo político, ya que la salida del exministro formaba parte de un esquema de transición conversado con antelación. En paralelo, el nuevo funcionario ya venía manteniendo reuniones preparatorias para ordenar su desembarco.
Un cambio con sello estratégico
Desde el oficialismo interpretan la llegada de Mahiques como un paso orientado a fortalecer la gestión jurídica del Gobierno en un momento de alta sensibilidad institucional.
El recambio busca, además, dotar al Ministerio de una estructura más alineada con la agenda de reformas que impulsa la administración libertaria.
Quién es el nuevo ministro
A sus 45 años, Mahiques arriba al cargo con un recorrido consolidado en el ámbito judicial. Hasta ahora se desempeñaba como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, función que ejercía desde 2019.
Su perfil combina experiencia local con proyección internacional: desde 2022 preside la Asociación Internacional de Fiscales, un espacio que reúne a representantes del Ministerio Público de distintos países.
Formado como abogado en la Universidad de Buenos Aires y con una maestría en Administración de Justicia por la Unitelma Sapienza de Roma, el nuevo ministro también ocupó roles clave durante la gestión de Mauricio Macri, entre ellos su paso por el Consejo de la Magistratura y la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios.
Las prioridades que anticipó
Tras su designación, Mahiques agradeció la confianza presidencial y dejó en claro el eje de su gestión.
“Sin seguridad jurídica no hay inversión, sin reglas estables no hay desarrollo y sin jueces independientes no hay República.”
El funcionario planteó la necesidad de consolidar un sistema judicial más ágil, previsible y confiable, en línea con los objetivos económicos del Gobierno.
El desafío que se abre
La nueva conducción deberá administrar una cartera atravesada por reformas sensibles y por la creciente judicialización de iniciativas oficiales.
El equilibrio entre independencia judicial y estrategia política será una de las pruebas centrales de la gestión, en un escenario donde la agenda legislativa —incluida la reforma laboral— anticipa nuevos frentes de debate.
La salida de Cúneo Libarona cierra así una etapa marcada por la implementación del sistema acusatorio y por fuertes tensiones políticas. Con Mahiques en funciones, la Casa Rosada apuesta a una fase de mayor tecnificación y consolidación institucional en el área de Justicia.



