Glaciares, acuerdo Mercosur–UE y el pliego de Fernando Iglesias marcan la agenda del cierre de extraordinarias.
La Cámara alta puso en marcha este jueves una sesión estratégica en el tramo final del período extraordinario. El oficialismo busca avanzar con tres iniciativas centrales: la modificación de la Ley de Glaciares, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea y la aprobación del pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la UE.
La sesión comenzó a las 11 y el Gobierno apuesta a consolidar otro triunfo legislativo antes del cierre del calendario parlamentario.
El temario combina reformas de fuerte impacto económico con decisiones de política exterior, en una jornada que el oficialismo considera clave para su hoja de ruta.
Acuerdo Mercosur–UE: la apuesta estratégica
El convenio birregional vuelve al centro del debate parlamentario. Desde la Casa Rosada sostienen que su aprobación temprana permitiría a la Argentina posicionarse con ventaja comercial frente a sus socios.
En el oficialismo afirman que la entrada en vigor habilitaría cuotas de exportación —como la carne— antes que otros países del bloque.
El capítulo político del acuerdo permanece bajo revisión en Europa, mientras que el componente económico avanza en paralelo entre los países que lo ratifiquen.
Cambios en la Ley de Glaciares
Otro punto sensible es la modificación de la norma ambiental. El proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei apunta a flexibilizar restricciones para facilitar inversiones, especialmente en el sector minero.
La iniciativa propone ampliar la capacidad de las provincias para autorizar emprendimientos extractivos en sus territorios.
El debate promete tensión entre quienes priorizan el desarrollo productivo y los sectores que advierten sobre posibles impactos ambientales.
El pliego de Iglesias
La Cámara también deberá pronunciarse sobre la designación de Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea. El Ejecutivo defendió el doble rol diplomático con el argumento de reducir costos del Estado.
Desde el Gobierno sostienen que la medida implica un “ahorro genuino del gasto público”.
Con el reloj de las extraordinarias en cuenta regresiva, la sesión se perfila como un test político para medir la capacidad del oficialismo de ordenar mayorías en el Senado y avanzar con su agenda prioritaria.



