El oficialismo acelera negociaciones con gobernadores para sumar votos en el Congreso.
El Gobierno nacional volvió a mover fichas en el tablero legislativo con el objetivo de avanzar en la reforma laboral. En ese marco, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó una reunión estratégica en Casa Rosada junto a los principales referentes del oficialismo encargados de negociar apoyos parlamentarios y consolidar consensos políticos.
La estrategia oficial combina presión legislativa y negociación política con los gobernadores, en un intento por garantizar los votos necesarios tanto en Diputados como en el Senado.
UNA MESA CHICA CON PESO POLÍTICO
Del encuentro participaron figuras centrales del esquema de poder libertario: el ministro del Interior, Diego Santilli; la titular del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el asesor presidencial Santiago Caputo y el ministro de Economía, Luis Caputo.
También estuvieron presentes el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el armador territorial Eduardo “Lule” Menem.
La reunión, que se extendió por más de dos horas, fue el primer encuentro político del año, y se realizó sin la participación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
COMPENSACIONES EN ESTUDIO PARA SUMAR APOYOS
Dentro del oficialismo se analiza la posibilidad de ofrecer compensaciones puntuales a las provincias que muestran resistencia a algunos artículos de la reforma. El debate interno gira en torno a cuánto ceder para evitar que el proyecto naufrague en el Congreso.
Mientras un sector impulsa concesiones específicas, otro considera que los gobernadores terminarán beneficiándose del impacto económico de la reforma y no deberían oponerse.
GANANCIAS, EL NUDO DEL CONFLICTO
El punto más sensible para los mandatarios provinciales está vinculado a la modificación del Impuesto a las Ganancias, un tributo coparticipable cuya recaudación es clave para las finanzas locales.
Varios gobernadores aliados expresaron reparos ante los cambios propuestos, lo que obligó al Gobierno a evaluar alternativas para evitar un quiebre político.
En la Casa Rosada admiten que Ganancias se convirtió en el principal obstáculo para cerrar acuerdos definitivos.
SANTILLI, EN GIRA POR LAS PROVINCIAS
En paralelo, Diego Santilli continúa con su ofensiva territorial. Hasta el momento logró el respaldo de Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco) y Alfredo Cornejo (Mendoza). Tras su reciente encuentro en Mendoza, desde el oficialismo destacaron la coincidencia en sostener una agenda conjunta y avanzar con el tratamiento de la reforma laboral en sesiones extraordinarias.
Santilli aseguró que “ningún gobernador puede estar en contra de una reforma laboral en Argentina” y adelantó que, antes de fin de enero, se reunirá con al menos diez mandatarios. El próximo destino será Salta, donde buscará sumar el apoyo de Gustavo Sáenz.
EL RESPALDO DE CORNEJO
El gobernador mendocino defendió la iniciativa al sostener que la reforma es clave para fomentar el empleo formal y dar previsibilidad a las empresas.
“Bajar impuestos puede implicar menos recaudación en el corto plazo, pero el objetivo es que la economía crezca y sostenga las políticas públicas”, afirmó Cornejo.
OTRAS REFORMAS EN AGENDA
Además de la reforma laboral, el Gobierno mantiene en carpeta la Ley de Glaciares y la reforma del Código Penal, aunque esta última podría quedar fuera de las sesiones extraordinarias y tratarse recién a partir del 1° de marzo.
Desde Casa Rosada aclararon que el proyecto penal no incluirá la baja de la edad de imputabilidad, tema que seguirá siendo abordado en la iniciativa de Penal Juvenil, actualmente en trámite en el Congreso.



