La Libertad Avanza se encamina a la media sanción mientras crece la tensión en las calles.
El Senado abrió la sesión para tratar la reforma laboral luego de que el oficialismo lograra reunir el quórum necesario. Con 38 senadores presentes —uno más de los requeridos— La Libertad Avanza dio inicio a un debate clave para la agenda legislativa del Gobierno.
La cifra alcanzada representa un paso determinante para el Ejecutivo, que busca darle media sanción al proyecto tras introducir modificaciones estratégicas en la redacción original.
El quórum no solo habilita la discusión: funciona como la primera señal política de fortaleza parlamentaria para el Gobierno en una votación de alto impacto.
Los votos en juego y el rol de los cordobeses
Entre los presentes estuvo la senadora cordobesa Alejandra Vigo (Unidad Federal), cuyo posicionamiento final aún no fue confirmado. Su voto se mantiene bajo expectativa, ya que no participó activamente de las negociaciones previas.
En contraste, los senadores Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero —alineados con el interbloque libertario— anticiparon su respaldo al proyecto.
La definición de un puñado de legisladores podría inclinar el resultado definitivo, en un escenario donde cada voto adquiere peso específico.
También se menciona el posible acompañamiento de Carlos “Camau” Espínola, quien participó de conversaciones técnicas sobre la letra chica del proyecto y podría sumar apoyo a la iniciativa.
Una reforma central para la hoja de ruta oficial
Para el Gobierno, la aprobación en el Senado significaría el primer paso concreto dentro de lo que denomina reformas “de segunda generación”, orientadas a transformar la estructura laboral y económica del país.
El oficialismo apuesta a mostrar gobernabilidad y capacidad de construcción de mayorías en el Congreso, incluso en un clima de movilización sindical y tensión política en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
El reloj legislativo
Aun con una eventual media sanción, el calendario impone límites. Las sesiones extraordinarias concluyen el 27 de febrero y el oficialismo podría enfrentar dificultades para completar el trámite en la Cámara de Diputados antes de esa fecha.
Así, mientras el Senado debate y la calle se moviliza, el Gobierno juega una partida clave para consolidar su programa reformista y medir su músculo parlamentario en uno de los proyectos más sensibles de su agenda.



