MATURANO ENCENDIÓ LA INTERNA DE LA CGT Y ADVERTIÓ SOBRE UN PARO NACIONAL DE 48 HORAS

MATURANO ENCENDIÓ LA INTERNA DE LA CGT Y ADVERTIÓ SOBRE UN PARO NACIONAL DE 48 HORAS

Spread the love


El líder de La Fraternidad cuestionó la reforma laboral, reclamó una postura más dura de la central obrera y propuso movilización y huelga nacional.

En el inicio anticipado de las disputas internas de cara a 2026, Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, lanzó una fuerte advertencia al Gobierno y a la propia CGT al plantear la necesidad de un paro nacional de 48 horas frente al avance de la reforma laboral en el Congreso.

“No estamos discutiendo solo una ley: se están tocando derechos constitucionales”, sostuvo el dirigente ferroviario en una entrevista televisiva, donde cuestionó de manera directa el contenido del proyecto oficial.

Reforma laboral y derechos en debate

Para Maturano, la iniciativa oficial implica una flexibilización laboral encubierta y representa un riesgo concreto para garantías históricas del movimiento obrero. En ese sentido, puso el foco en dos puntos sensibles: el derecho a la protesta y el derecho a huelga.

“Lo que verdaderamente nos preocupa es que se avance sobre derechos consagrados en la Constitución”, advirtió, al marcar que la discusión excede lo salarial y se inscribe en un conflicto político y social más amplio.

Un mensaje incómodo hacia la conducción de la CGT

El líder de los conductores de trenes tomó distancia de la estrategia de la central obrera y reclamó una respuesta más dura. “Yo pienso diferente a la CGT”, dijo sin rodeos, y propuso una hoja de ruta concreta: movilización masiva y, sin importar el resultado parlamentario, un paro nacional de 48 horas.

“Si hay sesiones para tratar la reforma, el 10 de febrero tiene que haber una gran movilización y al otro día un paro”, afirmó, dejando en evidencia las tensiones internas dentro de la conducción sindical.

Plenario nacional y fin de la “tibieza”

Maturano reclamó además la convocatoria urgente a un plenario federal de secretarios generales, como instancia previa a cualquier definición. Según explicó, ese ámbito permitiría expresar las distintas posiciones del sindicalismo antes de avanzar en medidas de fuerza.

“A mí no me gusta ser tibio”, sentenció, con una frase que resonó con fuerza en el mundo gremial y que expuso su rechazo a las posturas moderadas frente al Gobierno.

Críticas a la dirigencia política y a los gobernadores

En otro tramo de la entrevista, el sindicalista cuestionó duramente a los gobernadores y a la dirigencia política en general. Según su análisis, las negociaciones se reducen a fondos y equilibrios fiscales, dejando de lado el impacto real de las políticas en los trabajadores y los servicios públicos.

“No les interesa si el tren llega o no a las provincias; les interesa pagar sueldos y evitar conflictos”, disparó.

Un diagnóstico de largo plazo

Al referirse a la situación del sector ferroviario, Maturano trazó un balance crítico de las últimas cuatro décadas. Aseguró que ningún gobierno democrático cumplió con las promesas de inversión, lo que derivó en una profunda pérdida de confianza política.

“No fue solo el peronismo: también el PRO, el radicalismo y el socialismo decepcionaron”, concluyó.

La postura de Maturano no solo reaviva el debate por la reforma laboral, sino que marca el inicio de una nueva etapa de disputas internas en la CGT, con el calendario electoral de 2026 ya en el horizonte.