DANIEL ROMERO Y EL MISTERIO DEL LIBRETO PERFECTO DE FOEVA

DANIEL ROMERO Y EL MISTERIO DEL LIBRETO PERFECTO DE FOEVA

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El secretario de Prensa de FOEVA aparece cada vez más como vocero de una comunicación cuidadosamente armada.

Hay dirigentes que hablan. Hay dirigentes que improvisan. Y después está Daniel Romero, secretario de Prensa de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), que parece haber encontrado una tercera categoría: hablar con el formato de un comunicado de prensa.

En los últimos meses, Romero apareció citado en distintos medios para referirse a la situación de los trabajadores vitivinícolas, la vendimia, los salarios, la caída del consumo y las dificultades que atraviesa el sector. Sus declaraciones son prolijas, ordenadas y convenientemente redondas.

Tan redondas que dejan una pregunta dando vueltas: ¿estamos escuchando al dirigente o estamos leyendo el libreto que alguien preparó para que el dirigente lo lea?

La espontaneidad, aparentemente, está de licencia

En una entrevista publicada, Romero fue presentado como secretario de Prensa de FOEVA y formuló definiciones sobre la vendimia, el consumo interno, las exportaciones, el empleo y la tecnificación del sector.

El contenido no sorprende por las preocupaciones planteadas —que forman parte de la agenda gremial— sino por la forma.

Cada concepto parece tener su lugar exacto. Cada párrafo llega con su correspondiente bajada. Cada declaración podría tranquilamente pasar por la sección “comunicados institucionales” de una organización.

El problema no es que un dirigente tenga asesores. El problema aparece cuando el asesoramiento termina reemplazando la voz del dirigente.

Porque una cosa es preparar una entrevista. Otra muy distinta es convertir cada aparición pública en una pieza de comunicación previamente empaquetada.

El secretario de Prensa que casi no necesita prensa

La paradoja resulta difícil de ignorar.

Romero ocupa justamente la Secretaría de Prensa de FOEVA, es decir, el área que debería encargarse de comunicar la posición del gremio y facilitar el contacto con los medios.

Sin embargo, cuando llega el momento de comunicar, el protagonista parece ser el comunicado.

Y entonces surge una pregunta elemental: ¿para qué necesita un periodista entrevistar al secretario de Prensa si las respuestas ya llegan perfectamente redactadas, estructuradas y listas para publicar?

La ironía es inevitable: el hombre encargado de hablar con la prensa parece necesitar que primero alguien le escriba qué decirle a la prensa.

¿Dirigente, vocero o lector de comunicados?

En distintas publicaciones, Romero aparece expresando posiciones sobre la situación de la vitivinicultura y de los trabajadores. En marzo, por ejemplo, fue citado en relación con la discusión salarial y el conflicto paritario del sector.

También existen materiales publicados que llevan directamente la identificación de “Trabajo preparado por Daniel Romero, Secretario de Prensa de FOEVA”, lo que muestra que su rol comunicacional no se limita a brindar declaraciones sino que también participa en la elaboración de contenidos sectoriales.

Y justamente ahí está el punto interesante.

Preparar contenidos no es un pecado. Tener una estrategia de comunicación tampoco.

El interrogante periodístico es otro: ¿dónde termina la estrategia y dónde comienza la voz auténtica del dirigente?

La comunicación como escudo

En tiempos donde los sindicatos enfrentan preguntas cada vez más incómodas sobre salarios, afiliados, conducción y resultados, la comunicación institucional puede convertirse fácilmente en un escudo.

Un texto cuidadosamente redactado evita silencios incómodos.

Una frase preparada evita improvisaciones.

Un comunicado evita preguntas adicionales.

Y una declaración perfectamente estructurada puede hacer que una entrevista termine pareciendo una conferencia de prensa sin preguntas.

El periodismo, sin embargo, no debería limitarse a recibir comunicados, copiar declaraciones y convertirlas automáticamente en noticias.

El verdadero desafío de Romero

Si Romero es el encargado de comunicar la posición de FOEVA, quizás el desafío sea mucho más sencillo y, a la vez, mucho más difícil: hablar como dirigente y no solamente como vocero de un texto institucional.

Explicar. Responder. Repreguntar. Reconocer lo que no sabe. Defender una posición. Incluso equivocarse.

Porque un dirigente sindical no pierde autoridad por hablar sin un libreto.

A veces ocurre exactamente lo contrario.

El micrófono sigue esperando

La discusión sobre la vitivinicultura es demasiado importante como para quedar reducida a frases prolijas.

Los trabajadores necesitan saber qué piensa realmente su dirigencia sobre salarios, empleo, tecnificación, paritarias y el futuro de la actividad.

Y los periodistas necesitan poder preguntar.

Por eso, quizás haya llegado el momento de que Daniel Romero deje descansar un rato al comunicado y tome el micrófono.

Sin agencia. Sin libreto. Sin párrafos preparados.