A CINCO AÑOS DE LA LEY JUBILATORIA VITIVINÍCOLA

A CINCO AÑOS DE LA LEY JUBILATORIA VITIVINÍCOLA

Spread the love

Carolina Muñoz reivindica su rol clave en el impulso parlamentario de la norma.


UNA LEY QUE CAMBIÓ EL FUTURO PREVISIONAL DE MILES DE TRABAJADORES

La Ley 27.643 estableció un régimen previsional especial para obreros, empleados y contratistas de viñas. La norma reconoce el desgaste físico de una actividad fundamental para la economía regional y habilita el acceso a la jubilación ordinaria desde los 57 años, siempre que se acrediten 25 años de servicios con aportes.

Sancionada por el Congreso Nacional el 27 octubre de 2021, Aprobada con 173 votos afirmativos en la Cámara de Diputados de la Nación, la ley permite que los trabajadores del viñedo puedan acceder a la jubilación a los 57 años de edad, siempre que acrediten 25 años de aportes.

La iniciativa fue impulsada por el entonces diputado nacional Alberto Asseff (PRO), junto con la gestión parlamentaria y legislativa de Carolina Muñoz, quienes promovieron un proyecto que reconoció la dureza del trabajo en el viñedo y la necesidad de otorgar un régimen previsional especial.

La legislación representó un avance para un sector que durante años reclamó un reconocimiento acorde con las exigencias de su trabajo.

Pero detrás de una ley no hay solamente una votación: también hay gestiones, articulaciones y personas que trabajan para que una iniciativa avance cuando todavía no tiene garantizado su lugar en la agenda parlamentaria.

CAROLINA MUÑOZ Y EL TRABAJO QUE, SEGÚN SU TESTIMONIO, HIZO POSIBLE EL AVANCE

Carolina Muñoz reivindicó su intervención en el proceso legislativo y recordó las tareas que llevó adelante para transformar los antecedentes parlamentarios en una iniciativa que pudiera avanzar dentro de la Cámara de Diputados.

“Fueron muchos días de trabajo, porque la ley tenía media sanción en Senadores y había que hacerle modificaciones para armar un proyecto nuevo y presentarlo en las comisiones de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Ese fue mi trabajo, y articular con los diputados nacionales para que se diera dictamen y pudiera ser tratada en el recinto”, relató.

Su testimonio pone el foco en una etapa decisiva, muchas veces invisible para la opinión pública: la preparación del proyecto, las modificaciones necesarias, el recorrido por las comisiones y las gestiones para conseguir los acuerdos que permitieran su tratamiento.

La discusión sobre quién impulsó una ley no puede reducirse a una fotografía, una declaración pública o una apropiación posterior del resultado. El trabajo parlamentario también tiene una historia que merece ser contada con precisión.

DEL EXPEDIENTE AL RECINTO: EL PESO DE LA GESTIÓN PARLAMENTARIA

La sanción de la Ley 27.643 fue el resultado de un proceso legislativo en el que participaron distintos actores. La iniciativa estuvo vinculada al entonces diputado nacional Alberto Asseff, mientras que Muñoz sostiene que tuvo un papel determinante en la reformulación del proyecto y en las gestiones necesarias para que avanzara dentro de Diputados.

El reconocimiento de esa intervención abre una discusión que excede el nombre de una norma: quiénes trabajaron para que una propuesta superara las instancias administrativas y políticas, quiénes sostuvieron las gestiones y quiénes aparecen después, cuando el resultado ya tiene valor público.

En la política, la construcción de consensos suele ser colectiva. Precisamente por eso, distinguir los aportes concretos no debería convertirse en una disputa de vanidades, sino en un ejercicio de memoria y responsabilidad.

EL RECONOCIMIENTO DE LOS TRABAJADORES VITIVINICOLAS Y DE SOEVA LUJÁN

El trabajo de Carolina Muñoz también fue reconocido por trabajadores de viña y por SOEVA Luján, que valoraron su intervención en el impulso de una ley fundamental para el sector vitivinícola. Un reconocimiento que pone en relieve la importancia de quienes acompañaron esta conquista laboral y previsional.

UNA TRAYECTORIA QUE SIGUE ABRIENDO CAMINOS

Carolina Muñoz continúa recorriendo los pasillos del Congreso de la Nación como periodista parlamentaria, con el compromiso y la convicción que marcaron su trayectoria. Desde ese ámbito, donde supo impulsar proyectos y abrir caminos, sigue mirando hacia adelante, decidida a asumir nuevos desafíos y alcanzar nuevas metas.

Su historia no se detiene: continúa escribiendo nuevos capítulos con trabajo, perseverancia y la firme determinación de seguir creciendo profesionalmente.

Hoy, desde ese mismo ámbito donde supo impulsar proyectos y abrir caminos, sigue trabajando por nuevos desafíos, logros y conquistas, convencida de que detrás de cada iniciativa hay historias que merecen ser contadas y causas que merecen ser defendidas.

UNA CONQUISTA LABORAL QUE NO DEBE CONVERTIRSE EN UNA DISPUTA DE EGOS

La jubilación especial para los trabajadores vitivinícolas constituye una conquista social para quienes sostienen una de las actividades productivas más representativas de la Argentina. Su importancia está en el beneficio concreto que establece y en el reconocimiento de las condiciones particulares del trabajo en las viñas.

Sin embargo, la historia de esa conquista también merece ser reconstruida sin omisiones ni relatos acomodados a las conveniencias de quienes buscan capitalizarla políticamente.

Porque una ley no se construye con oportunismo ni se vuelve propia por repetir una versión interesada de los hechos. La memoria parlamentaria exige reconocer el trabajo real, las gestiones realizadas y el compromiso de quienes empujaron una iniciativa cuando todavía necesitaba avanzar.

LOS HECHOS POR ENCIMA DE LOS EGOS

Carolina Muñoz reivindica ser la legítima impulsora del trabajo parlamentario que permitió sacar del estancamiento una iniciativa que, permanecía relegada en los cajones de la Cámara de Diputados. Su aporte, sostiene que fue decisivo para reformular el proyecto, abrirle camino en las comisiones y articular los respaldos necesarios para que llegara al recinto.

Lo que no puede admitirse es que el esfuerzo ajeno se convierta en plataforma para alimentar egos o fabricar protagonismos tardíos. Cuando una conquista social se transforma en moneda de vanidad, la política pierde dignidad y la verdad queda relegada detrás de la ambición personal. La historia de esta ley no debería escribirse al ritmo de los oportunistas ni de quienes necesitan distorsionar los hechos para construir una identidad pública. Los méritos deben sostenerse con trabajo y pruebas, no con relatos convenientes. Y si hubo quienes hicieron el trabajo decisivo cuando el proyecto todavía dormía en los cajones, corresponde que ese aporte sea reconocido, no borrado para satisfacer la ambición de otros.