La operación de $40 millones quedó bajo la lupa y exige explicaciones.
Una estadía de seis días para 90 chicos del municipio de Leandro N. Alem en el hotel FOEVA de Mar del Plata abrió interrogantes sobre la administración de los recursos vinculados al turismo social de la organización gremial.
De acuerdo con los datos planteados sobre la operación, la tarifa habría sido de $75.000 diarios por menor. Si se toma ese valor durante seis jornadas, el cálculo alcanza los $450.000 por chico.
Con 90 beneficiarios, el monto total de la operación ascendería a $40.500.000.
La cifra supera los 40 millones de pesos y pone el foco en cómo se determina el precio, cómo se distribuyen los fondos y qué monto finalmente ingresa al establecimiento.
UNA DIFERENCIA QUE REQUIERE EXPLICACIONES
Según la información aportada para esta investigación, el hotel habría percibido aproximadamente un 20% menos del monto facturado.
De confirmarse ese porcentaje, la diferencia alcanzaría los $8.100.000.
El cálculo surge de aplicar el 20% sobre los $40.500.000 correspondientes a la estadía.
Sin embargo, se trata de una estimación que debería ser contrastada con contratos, facturas, comprobantes de pago y documentación contable antes de establecer conclusiones definitivas.
La pregunta central no es solamente cuánto se facturó, sino cómo se conformó el precio final y cuál fue el circuito que siguieron los recursos.
EL TURISMO SOCIAL Y LOS RECURSOS DE LOS AFILIADOS
El funcionamiento de los establecimientos vinculados a FOEVA tiene una dimensión social y gremial, dado que sus recursos y servicios están relacionados con los trabajadores de la actividad vitivinícola.
Por ese motivo, cualquier operación de magnitud significativa requiere mecanismos de rendición, documentación y transparencia que permitan a los afiliados conocer cómo se administran los fondos.
En este caso, los interrogantes planteados apuntan a determinar si existe documentación que explique la diferencia entre el monto facturado y el dinero efectivamente recibido por el establecimiento.
LAS PREGUNTAS QUE QUEDAN ABIERTAS
A partir de los números señalados, surgen una serie de preguntas que podrían ser respondidas con documentación oficial:
- ¿Cuál fue exactamente la tarifa acordada por cada menor?
- ¿Qué monto total fue facturado al municipio?
- ¿Cuánto dinero recibió efectivamente el hotel FOEVA?
- ¿Existe un contrato que detalle las condiciones de la operación?
- ¿Quién autorizó y aprobó el acuerdo?
- ¿Qué conceptos explican eventualmente la diferencia entre lo facturado y lo percibido?
- ¿La comisión directiva o los órganos correspondientes fueron informados?
- ¿Los afiliados tienen acceso a la rendición de estas operaciones?
Si existe una diferencia económica, debe poder explicarse con documentos, contratos y comprobantes. La transparencia no debería depender de interpretaciones, sino de información verificable.
EL PEDIDO DE EXPLICACIONES A FOEVA
La operación también coloca bajo la lupa el rol de la Secretaría de Turismo y Recreación de FOEVA, María del Carmen Geremías responsable del área vinculada con la administración y coordinación de las prestaciones turísticas.
La responsable del área debería brindar información sobre la operación y explicar, con respaldo documental, cómo se conformó el precio y cuál fue el destino de los fondos involucrados.
El planteo no apunta a formular acusaciones sin pruebas, sino a reclamar información sobre una operación que, por su volumen económico, merece una explicación clara y pública.
TRANSPARENCIA COMO EJE
Una operación de $40,5 millones exige que cada uno de sus componentes pueda ser auditado y comprendido por quienes corresponda.
Si la diferencia estimada de $8,1 millones responde a gastos, intermediaciones, comisiones, impuestos, servicios u otros conceptos, esos elementos deberían encontrarse debidamente documentados.
Los afiliados tienen derecho a conocer cómo se administran los recursos vinculados al turismo social. Y frente a una operación de esta magnitud, las respuestas deberían estar acompañadas por documentación concreta.



