El oficialismo sostiene que tiene el respaldo parlamentario para avanzar con la iniciativa en sesiones extraordinarias.
En un regreso marcado por el ritmo acelerado de la gestión, el presidente Javier Milei envió este jueves al Senado el proyecto de Reforma Laboral, luego de haber pospuesto la presentación por su viaje a Oslo. El Gobierno afirma que los votos para aprobar la iniciativa —junto con el Presupuesto 2026— están asegurados y que la discusión podría quedar saldada antes de enero.
La Casa Rosada busca imprimir velocidad a un paquete legislativo clave y ratifica que no habrá demoras en el tratamiento parlamentario.
Los textos ingresaron al Congreso con la firma del Presidente apenas aterrizó en el país, ya que no podía rubricarlos estando en el exterior por cuestiones legales vinculadas a la ley de acefalía. Desde ese momento, el expediente pasó directamente al Senado, donde Patricia Bullrich —al frente del bloque oficialista— espera iniciar el debate en comisiones de inmediato.
El clima político se recalienta mientras la CGT convoca reuniones para manifestar su rechazo frontal a la reforma.
Además de la Reforma Laboral, Milei incluyó otros cinco proyectos dentro del temario de sesiones extraordinarias que regirá hasta el 30 de diciembre, con la posibilidad de extender el tratamiento hasta los primeros días de enero. En paralelo, el oficialismo presiona para que Diputados y Senado avancen también con el Presupuesto 2026, el Principio de Inocencia Fiscal, el Compromiso de Estabilidad Fiscal y Monetaria, el nuevo Código Penal y la Ley de Glaciares.
Para defender la Reforma Laboral ante la Cámara Alta, el Ejecutivo enviará a tres funcionarios: Federico Sturzenegger, Maximiliano Fariña y Julio Cordero, quienes expondrán los fundamentos técnicos del proyecto.
Bullrich se prepara para asumir el control de la comisión clave que deberá emitir dictamen y definir los tiempos del debate.
La conducción de la Comisión de Trabajo y Previsión Social será estratégica para ordenar la discusión y acelerar el proceso hacia el recinto. El oficialismo apuesta al respaldo de gobernadores y bloques aliados para garantizarse la primera minoría y asegurar que el dictamen llegue al recinto antes de fin de año.


