El Presidente enfrenta una semana clave entre vetos, presión fiscal, tensiones con las provincias y un Congreso cada vez menos predecible.
Redacción El Critico Político ✍️|Diario Digital CM24HORAS
El presidente Javier Milei se enfrenta a una semana clave. Tiene hasta el próximo lunes para firmar una nueva tanda de vetos a leyes aprobadas por la oposición, entre ellas, el aumento de jubilaciones y la declaración de emergencia en discapacidad. Según argumenta el mandatario, ambas medidas ponen en jaque el equilibrio fiscal que su gestión defiende con uñas y dientes.
Esta sería la tercera vez en el año que el jefe de Estado recurre al veto como herramienta para frenar decisiones parlamentarias que implican un mayor gasto público. En sus palabras, aplicarlas “significaría un aumento de la deuda por unos 350.000 millones de dólares a valor presente”.
El contexto es complejo: se combinan el clima electoral, las tensiones con los gobernadores por la falta de fondos, y la falta de garantías de respaldo legislativo. Aunque el oficialismo buscará blindar los vetos en el Congreso, la correlación de fuerzas no le juega a favor. En la votación por la suba jubilatoria, por ejemplo, se alcanzaron 142 votos afirmativos, superando ampliamente la mayoría simple.
Mientras tanto, la Casa Rosada estudia una posible oferta a las provincias con reparto de ATN (Aportes del Tesoro Nacional), en un intento por apaciguar los reclamos que se acumulan desde comienzos de año. Pero por ahora no hay propuestas formales ni cifras sobre la mesa.
El propio Milei endureció su discurso en la Exposición Rural de Palermo, calificando de “genocidas del futuro” a quienes votaron estas leyes, y reforzando la idea de que su política de recorte fiscal es lo que permite, por ejemplo, anunciar la baja de retenciones a varias producciones agropecuarias.
En paralelo, La Libertad Avanza no logra consolidar una alianza firme ni siquiera con sus socios más cercanos. Dentro del PRO persisten las diferencias internas y, mientras las reuniones de bloque siguen suspendidas, la postura frente a los vetos aún no se definió.
En definitiva, el Presidente juega una carta riesgosa: mantiene su hoja de ruta sin ceder a la presión parlamentaria, pero enfrenta un escenario cada vez más adverso, con una oposición fortalecida, provincias en tensión y socios dubitativos.
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