SE POSTERGA LA FIRMA DEL ACUERDO UE–MERCOSUR Y PASA PARA ENERO

SE POSTERGA LA FIRMA DEL ACUERDO UE–MERCOSUR Y PASA PARA ENERO

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Francia e Italia frenaron el aval político y la firma quedó postergada para enero.

La firma del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur volvió a quedar en pausa. Los Estados miembros del bloque europeo resolvieron no avanzar con la votación necesaria para su aprobación antes de enero, lo que obligó a cancelar el acto que estaba previsto para este fin de semana en Foz de Iguazú, en el marco de la cumbre del Mercosur.

El freno no responde a un problema técnico, sino a una falta de consenso político dentro de la propia Unión Europea, donde persisten fuertes objeciones vinculadas al impacto del tratado en el sector agropecuario.

La Comisión Europea aspiraba a cerrar el acuerdo tras 26 años de negociaciones, pero la falta de acuerdo entre los Veintisiete impidió que el tema llegara al Consejo con chances reales de prosperar. Sin una votación favorable —que requiere una mayoría calificada del 55% de los países que representen al 65% de la población—, la presidenta del organismo, Ursula von der Leyen, desistió de viajar a Brasil.

Las protestas de agricultores y la presión interna marcaron el pulso de la decisión. Francia e Italia manifestaron reparos por el impacto del acuerdo sobre sus productores, en un contexto de movilizaciones masivas en Bruselas y de debate sobre el financiamiento de la Política Agrícola Común en el próximo presupuesto comunitario.

Durante la cumbre europea, el tema atravesó los pasillos aunque no figuraba en la agenda formal. Mientras el canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió que la falta de acuerdo dañaría la credibilidad internacional de la UE, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, rechazó el pacto al considerar que perjudicaría gravemente al agro europeo.

La posición italiana terminó siendo clave. La primera ministra Giorgia Meloni mantuvo un diálogo directo con el presidente brasileño Lula da Silva, a quien le expresó su disposición a firmar el acuerdo, aunque pidió tiempo para resolver tensiones políticas internas con los agricultores de su país.

Italia aseguró no oponerse al tratado, pero reclamó “unos días” para destrabar resistencias internas, una postura similar a la que mantiene Francia, que insiste en la falta de garantías suficientes para proteger a su sector productivo.

Ante este escenario, los Estados miembros descartaron votar el acuerdo esta semana. Fuentes diplomáticas confirmaron que la nueva ventana para la decisión se abriría a principios de enero, fecha en la que podría concretarse tanto la votación en el Consejo como la eventual firma del pacto.

Desde el Mercosur, la postergación fue recibida con cautela. Si bien Brasil había advertido que no habría nuevas oportunidades si el acuerdo no se firmaba ahora, las autoridades europeas señalaron que el aplazamiento sería aceptable para los países sudamericanos.

Como gesto hacia los países más reticentes, la Unión Europea avanzó en cláusulas de salvaguardia que permitirían limitar importaciones del Mercosur si se produjeran distorsiones de precios o un aumento significativo de productos agrícolas. Sin embargo, quedó fuera del texto final la llamada “cláusula espejo”, que buscaba exigir a los exportadores sudamericanos los mismos estándares productivos europeos, al considerarse jurídicamente incompatible con el acuerdo original.

Así, el histórico entendimiento entre ambos bloques vuelve a quedar en suspenso, a la espera de que Europa logre resolver sus tensiones internas y definir si está dispuesta a cerrar uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos de su historia reciente.