Tragedia en Coronda:crisis silenciosa en la policía de Santa Fe
La muerte del comisario Diego Alejandro Gamero conmocionó a la ciudad de Coronda y al departamento San Cristóbal.
El oficial, respetado dentro de la Policía de Santa Fe, se quitó la vida en la mañana del martes sobre la Ruta 4, a pocos kilómetros de San Cristóbal.
Las causas detrás de este acto extremo aún se investigan, pero el caso reaviva un debate urgente: el abandono institucional que sufren muchos efectivos policiales.

Un limbo administrativo con consecuencias devastadoras
Según fuentes cercanas, Gamero se encontraba «a disposición de Jefatura», una situación conocida en la jerga policial como «estar en el banco».
Este estatus, que no constituye una sanción formal, deja a los agentes sin funciones asignadas, sin propósito laboral y, en muchos casos, sumidos en un vacío emocional.
No se trata de un caso aislado. La práctica de desplazar a los efectivos sin explicaciones claras ni soporte psicológico es recurrente en la fuerza, generando un daño invisible pero profundo. ¿Hasta cuándo se ignorarán las consecuencias de estas decisiones administrativas?
Violencia institucional encubierta
El suicidio de Gamero pone en evidencia una problemática estructural: la falta de protocolos de contención para quienes enfrentan el ostracismo laboral.
«Estar en el banco no solo es una exclusión profesional, sino un golpe a la identidad de quienes dedicaron su vida al servicio público», señala un colega del comisario bajo condición de anonimato.
Expertos en salud mental advierten que estas situaciones, sumadas al estrés crónico y la falta de reconocimiento, pueden llevar a desenlaces trágicos. La pregunta que resuena es clara: ¿Cuántas vidas más se perderán antes de que se tomen medidas concretas?
Un llamado urgente a la acción
Mientras las autoridades investigan las circunstancias del hecho, organizaciones policiales y de derechos humanos exigen respuestas.
La salud mental no puede seguir siendo un tema marginal en las fuerzas de seguridad.
Se necesitan políticas activas de acompañamiento, espacios de escucha y, sobre todo, el fin de prácticas arbitrarias que dejan a los agentes en el abandono.
Hoy, Coronda llora a uno de los suyos. Pero el dolor debe transformarse en acción. Porque, como señalan los propios efectivos: «Cuidar a quienes nos cuidan no es un gesto, es una obligación.»
#SaludMentalEsPrioridad #BastaDeSilencio
