Tensión geopolítica, alianzas en disputa y señales de poder desde Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a Venezuela en el centro de su agenda internacional. Durante su regreso desde Davos, donde participó del Foro Económico Mundial, el mandatario confirmó que mantuvo una nueva conversación con la líder opositora María Corina Machado, con quien destacó tener una relación cercana y fluida.
“Hablamos hoy. Me gusta mucho. Es una gran mujer que ha pasado por mucho”, afirmó Trump ante los periodistas que lo acompañaban a bordo del Air Force One.
Machado se encuentra desde hace una semana en Washington, donde despliega una intensa agenda de reuniones con legisladores, funcionarios y organismos internacionales en busca de respaldo político para la situación venezolana y, especialmente, para la liberación de los presos políticos.
GESTOS, ELOGIOS Y DOBLE MENSAJE
El vínculo entre Trump y Machado no es nuevo. La semana pasada, el presidente estadounidense la recibió en la Casa Blanca, donde compartieron un almuerzo privado. En ese encuentro, la dirigente venezolana le entregó la medalla del Premio Nobel de la Paz, galardón que ella recibió en octubre y que Trump deseaba incorporar a su colección simbólica.
“El presidente Trump está comprometido con la libertad de todos los presos políticos y de todos los venezolanos”, aseguró Machado tras la reunión.
Sin embargo, el mandatario norteamericano dejó en claro que su estrategia en Venezuela mantiene más de una carta sobre la mesa. Pese a elogiar a la líder opositora, ratificó su respaldo a la actual presidenta venezolana, Delcy Rodríguez.
“María me gusta mucho, pero Delcy ha demostrado un liderazgo muy fuerte”, subrayó Trump, marcando una postura ambigua pero calculada.
MOVIMIENTO MILITAR HACIA IRÁN
En el mismo intercambio con la prensa, Trump reveló una decisión de alto impacto geopolítico: una flota de la armada estadounidense navega rumbo a Irán. Según explicó, se trata de una medida preventiva ante la escalada de tensiones en la región.
“Tenemos muchos barcos que van en esa dirección. Preferiría que no pase nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”, sostuvo el presidente.
Fuentes gubernamentales confirmaron que el portaaviones USS Abraham Lincoln, junto a destructores de misiles guiados, se dirige a Oriente Próximo y arribaría en los próximos días. Trump insistió en que la presencia militar busca disuadir y no necesariamente intervenir.
VENEZUELA: DOS TABLEROS, UNA ESTRATEGIA
La política de Trump hacia Venezuela se apoya en un delicado equilibrio. Mientras reconoce el liderazgo institucional de Rodríguez —quien gobierna bajo una tutela internacional impulsada por Washington—, no descarta darle un rol relevante a Machado en el futuro político del país.
“Tal vez podamos involucrarla de alguna manera. Me encantaría hacerlo”, deslizó días atrás el mandatario.
Desde la salida de Nicolás Maduro del poder, el 3 de enero, la Administración Trump fortaleció su influencia en Caracas. En ese marco, Estados Unidos ya recibió 50 millones de barriles de petróleo venezolano, y la Casa Blanca no oculta su intención de controlar y reactivar las vastas reservas energéticas del país, con participación directa de grandes petroleras estadounidenses.
Machado, por su parte, insiste en la necesidad de una transición política profunda y reitera su deseo de regresar pronto a Venezuela, con el objetivo de acompañar un proceso de cambio que ponga fin definitivo al régimen chavista.



