Trabajadores denuncian que la FOEVA carece de controles y que “El Papi” Pezzutti maneja el gremio como una secta, donde todos le besan la mano.
Caucete — La elección para renovar autoridades en el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (S.O.E.V.A.) comenzó hoy envuelta en un fuerte escándalo que agitó a toda la comunidad gremial.
Según denunciaron los trabajadores, la sede sindical amaneció cerrada con candado, impidiendo el normal desarrollo del acto democrático.
Indignación entre los afiliados: acusan maniobras irregulares
El cierre repentino del edificio generó un clima de malestar y sospecha. Los obreros presentes aseguraron que no había ningún aviso previo ni explicación oficial, lo que disparó duras críticas contra la conducción del gremio.
“Nos quieren impedir votar, esto es una falta de respeto total”, expresó uno de los trabajadores afectados.
Elecciones en la calle: improvisaron un gazebo para poder votar
Ante la ausencia de respuestas y con la sede bloqueada, los afiliados decidieron continuar el proceso electoral por sus propios medios.
En una postal insólita y vergonzosa, montaron un gazebo en plena calle para garantizar la participación y evitar la suspensión de los comicios.
El improvisado centro de votación fue supervisado por delegados y afiliados, en un intento por sostener la transparencia ante lo que consideraron una maniobra injustificable.
Silencio del S.O.E.V.A.: crecen las sospechas
Hasta el momento, las autoridades del sindicato no emitieron ningún comunicado formal, lo que profundizó el malestar de los trabajadores y dejó a la conducción bajo una nube de cuestionamientos.
Un gremio bajo la lupa y la FOEVA que no controla: denuncian falta de transparencia y desmanejo
El episodio expuso una crisis interna que viene gestándose hace tiempo. Para muchos trabajadores, lo ocurrido este sábado representa un golpe a la credibilidad institucional y evidencia un manejo desprolijo, poco claro y alejado de los intereses de la base gremial.
La falta de controles de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) quedó nuevamente en evidencia, según denunciaron los propios trabajadores, quienes apuntan a una estructura interna dominada por el Sr. Pezzutti, conocido como “El Papi”. Lo describen como “un caudillo inmóvil que decide qué se controla y qué no, que se negocia en las paritarias y que no”, generando un clima de obediencia ciega en el que —afirman los afiliados— “todos le besan la mano como si esto fuera una secta”. Para los obreros, esta dinámica verticalista explica por qué situaciones graves como el cierre de la sede, en pleno acto electoral se naturalizan sin auditorías, sin sanciones y sin ningún tipo de rendición de cuentas.
Una jornada decisiva, marcada por el escándalo
Aunque la elección continúa, nada borra la imagen que dejó este inicio caótico:
un sindicato sin capacidad de organización, sin respuestas y sin respeto por la democracia interna.


