Reformas, competitividad y consumo, en un contexto de caída de la actividad industrial.
El ministro de Economía, encabezó este viernes una reunión con las principales autoridades de la (UIA), en un encuentro atravesado por las tensiones entre el Gobierno y distintos sectores fabriles, con la apertura de importaciones, los costos internos y el nivel de actividad como ejes centrales.
Del encuentro participaron el presidente de la UIA, junto a los vicepresidentes Rodrigo Pérez Graziano y Eduardo Nougués. Por el lado del Ejecutivo, Caputo estuvo acompañado por el viceministro José Luis Daza y el secretario de Coordinación Productiva, .
Durante la reunión, el foco estuvo puesto en la agenda de reformas económicas que impulsa el Gobierno para mejorar la competitividad de la industria. La discusión giró en torno a cambios estructurales destinados a reducir costos, ordenar el mercado laboral y generar condiciones para ofrecer mejores precios al consumidor, en un escenario de consumo todavía débil.
Caputo remarcó la relevancia de instrumentos como el Fondo de Acompañamiento Laboral (FAL), el régimen de nuevo empleo —que reduce los aportes patronales al 2% durante cuatro años— y las medidas orientadas a disminuir la litigiosidad laboral. También insistió en la necesidad de aliviar la carga impositiva en provincias y municipios como condición clave para fortalecer la producción local.
“Existe una relación de trabajo fluida con la UIA y la voluntad es profundizarla para que los argentinos accedan a más productos y a mejores precios”, señalaron fuentes oficiales tras el encuentro.
La mirada de los industriales
Desde la UIA, la prioridad estuvo puesta en reactivar el consumo interno y amortiguar el impacto de la apertura comercial, especialmente en sectores sensibles como el textil. Los industriales reiteraron el pedido de herramientas de crédito y alivio fiscal para sostener la actividad y preservar el empleo.
No se trata de un diálogo nuevo. A fines de enero, Rappallini ya había planteado estas preocupaciones al secretario Lavigne, con propuestas específicas para los rubros más expuestos a la competencia externa. En diciembre, Caputo y la cúpula fabril habían mantenido un encuentro similar para evaluar el cierre del año y delinear perspectivas.
Los números que encienden alertas
El telón de fondo del intercambio es un escenario de enfriamiento industrial. Según el último informe del , la utilización de la capacidad instalada cayó en diciembre de 2025 al 53,8%, el nivel más bajo en casi dos años y 2,9 puntos por debajo del mismo mes de 2024.
El relevamiento mostró fuertes contrastes: mientras la refinación de petróleo (87,1%), papel y cartón (65%) y alimentos y bebidas (63,6%) lideraron el uso de maquinaria, la industria automotriz, la metalmecánica y el sector textil registraron los desempeños más bajos.
El mayor retroceso se observó en la metalmecánica no automotriz, que descendió a 38,9% desde el 45,7% interanual, afectada por la menor producción de electrodomésticos y maquinaria agropecuaria.
Con este panorama, el diálogo entre el Gobierno y la UIA aparece como una instancia clave para equilibrar la apertura económica con la necesidad de sostener la producción y el empleo industrial en los próximos meses.



