CON COLOR AMARILLO REDUCEN LA OFERTA SEXUAL EN JAPON
Un simple cambio visual logró lo que ni las redadas ni la vigilancia constante habían conseguido: reducir en un 90% la presencia de trabajadoras sexuales en un callejón del distrito Taiyujicho, a solo 10 minutos a pie de la estación JR Osaka.
La intervención ocurrió en diciembre de 2023, cuando las autoridades decidieron pintar de amarillo toda la superficie del callejón.
La medida, basada en la teoría del nudge —que propone que pequeños cambios en el entorno pueden modificar comportamientos—, buscaba hacer más visible e incómoda la presencia de mujeres en la zona.
Y funcionó: de un promedio de 7.4 mujeres por día (con picos de hasta 17), el número cayó a cero una semana después.

Además, se colocaron ilustraciones diseñadas por estudiantes locales y la iniciativa fue respaldada tanto por la policía como por residentes.
Un problema de fondo aún sin resolver
Aunque el cambio fue bien recibido por los vecinos, las autoridades reconocen que no es una solución estructural. Muchas de estas mujeres tienen alrededor de 24 años y ejercen por necesidad, endeudadas con clubes nocturnos (host clubs). Una de ellas confesó que ganaba más en la calle que trabajando en un local autorizado.
Desde la primavera de 2024, la comisaría de Sonezaki comenzó a ofrecer apoyo social en lugar de solo castigos. Si las mujeres lo solicitan, son derivadas a organizaciones municipales para recibir asistencia.
“No basta con sacarlas de la calle. Hay que ofrecerles alternativas reales”, dijo un oficial a cargo del operativo.
