EL GOBIERNO DESTACA EL ACUERDO MERCOSUR–UNIÓN EUROPEA Y RESALTA SU IMPACTO ESTRATÉGICO PARA LA ARGENTINA

EL GOBIERNO DESTACA EL ACUERDO MERCOSUR–UNIÓN EUROPEA Y RESALTA SU IMPACTO ESTRATÉGICO PARA LA ARGENTINA

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Luz verde europea a un tratado histórico que abre nuevos mercados y reduce aranceles para el país.

El Gobierno nacional celebró la decisión del Consejo de la Unión Europea de autorizar la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, un entendimiento largamente esperado que marca un nuevo escenario para la inserción internacional de la Argentina. La firma formal del tratado está prevista para el próximo 17 de enero en Paraguay, en lo que fue definido como un paso histórico para ambos bloques.

“Se trata del acuerdo más ambicioso alcanzado entre el Mercosur y otro bloque económico”, subrayó el canciller argentino Pablo Quirno, al destacar la magnitud política y económica del entendimiento. Según expresó, el pacto abre la puerta a un vínculo comercial estable con uno de los mercados más relevantes del planeta.

Desde el Palacio San Martín remarcaron que el acuerdo permitirá a los países del Mercosur acceder de manera preferencial a la tercera economía mundial, integrada por más de 450 millones de consumidores y responsable de alrededor del 15% del PBI global. Para la Argentina, este acceso representa una oportunidad clave en un contexto de búsqueda de nuevos mercados y de fortalecimiento de su perfil exportador.

Uno de los puntos centrales del tratado es la reducción de barreras comerciales. De acuerdo con lo informado por el canciller, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, mientras que otro 7,5% contará con condiciones preferenciales. En términos concretos, el 99% de las exportaciones agrícolas del bloque sudamericano se verán beneficiadas, un dato especialmente relevante para el sector agroindustrial argentino.

Una oportunidad para diversificar exportaciones

Para la Argentina, el acuerdo con la Unión Europea no solo implica un aumento potencial del volumen exportador, sino también la posibilidad de diversificar su canasta de ventas externas y avanzar hacia productos con mayor valor agregado. Carnes, frutas, oleaginosas y manufacturas aparecen entre los sectores con mayores perspectivas, al igual que las economías regionales que buscan reducir su dependencia de mercados tradicionales.

El acceso a un mercado de alto poder adquisitivo podría impulsar inversiones, mejorar estándares productivos y fortalecer cadenas de valor orientadas a la exportación, según coinciden fuentes oficiales y analistas del comercio exterior.

Un camino largo y complejo

El proceso que desembocó en este acuerdo comenzó hace más de 30 años. La voluntad política de avanzar quedó plasmada en un acuerdo marco de cooperación firmado en 1995, que entró en vigencia en 1999. Las negociaciones técnicas, sin embargo, se iniciaron formalmente en abril del año 2000, durante una ronda celebrada en Buenos Aires.

Desde entonces, el camino estuvo marcado por avances, retrocesos e impases prolongados, producto de intereses sectoriales contrapuestos, debates sobre productos agrícolas e industriales, discusiones por denominaciones de origen y exigencias ambientales, además de cambios de contexto político tanto en Europa como en Sudamérica.

El aval otorgado ahora por el Consejo de la Unión Europea representa el cierre de esa etapa de incertidumbre y habilita la firma del acuerdo de asociación, que deberá atravesar aún instancias de ratificación, pero que ya es considerado por el Gobierno argentino como un hito en su estrategia de apertura comercial e integración global.