POLÍTICA | CÓRDOBA
Por: El Observador Político ✍️ Editorial Diario digital CM24HORAS
Córdoba – Domingo 6 de Julio 2025
Natalia de la Sota de cara a las elecciones legislativas de octubre buscará retener su banca en la Cámara de Diputados. Desde que asumió Javier Milei, la legisladora nacional eligió desempeñar un rol opositor, alineada con el Frente Renovador, y hoy se consolida como una de las voces más firmes del peronismo antimileísta en Córdoba.
En su centro del coqueto Rogelio Martínez, admiten sin rodeos que el contacto con Martín Llaryora es inexistente. Mientras tanto, el massismo cordobés ya juega su propio juego. El clima en el peronismo cordobés es espeso: entre recelos, encuestas lapidarias y silencios que dicen mucho, la interna se recalienta.
LA DISPUTA CON LLARYORA
La tensión con el gobernador Martín Llaryora es cada vez más notoria. El legislador provincial y pareja de De la Sota, Bernardo Knipscheer, oficia de operador en las sombras. Su rol discreto en la Legislatura es clave, dado que el cordobesismo tiene los números justos.
Algunos emisarios no descartan que Natalia de la Sota termine en la boleta oficialista, mientras que otros consideran más útil que compita por fuera, para reposicionar el fantasma kirchnerista fuera de la estructura provincial.
De la Sota celebró públicamente que Llaryora asumiera el control del Partido Justicialista tras la renuncia de Juan Schiaretti, pero le exige un programa antes de cerrar filas. La diputada, claramente, no se moverá del antimileísmo, mientras Llaryora mide sus pasos: sabe que en el Congreso debe tensar, pero que luego de octubre quedarán dos años más de convivencia con Milei.
¿RUMBO A UNA RUPTURA TOTAL?
En este contexto, se instala una pregunta incómoda:
¿De la Sota dinamitará los puentes o buscará negociar sobre el filo?
Mientras tanto, Luis Juez juega su propio partido. Almuerza con Milei, mantiene reserva y lanza frases envenenadas con tono pícaro. «¿Hablamos de Córdoba?», le preguntaron. «De to-do», respondió con ironía.
LAS ENCUESTAS NO AYUDAN
La más reciente encuesta de Grupo Feedback, del consultor Gastón Toro, fue demoledora para De la Sota. En una muestra realizada en el Gran Córdoba, apenas alcanza el 3,8% de intención de voto, quedando por debajo del voto en blanco y de toda la oposición.
El ranking lo encabezan los indecisos (25,7%) y Agustín Laje, como eventual candidato de Milei (25,6%), aunque versiones fuertes indican que el politólogo no se postulará finalmente. Juan Schiaretti aparece con un 15,3%, seguido por Pablo Carro (8,3%) y un tímido 5% para la UCR-PRO.
En el massismo local, aseguran tener otros números. «Estamos arriba de los dos dígitos», deslizan desde el entorno, pero el margen para confiarse se achica.
EL MASSISMO MARCA LA CANCHA
Este martes, los armadores del Frente Renovador en Córdoba encabezarán una reunión clave en Tercero Arriba, organizada por Agustín González (intendente de Cruz Alta) y Tania Kyshakevych (concejala de Deán Funes). El encuentro será parte del trabajo territorial de la Fundación Encuentro, el think tank político que sostiene la estrategia de Sergio Massa en la provincia.
Si De la Sota no se anima a dar el paso y jugar la interna, los massistas ya anticipan que no esperarán demasiado. Su objetivo es claro: disputar el liderazgo del peronismo cordobés con o sin la hija del «Gallego».
CONCLUSIÓN: ENTRE LA MEMORIA Y EL DESGASTE
Natalia de la Sota enfrenta el desafío más complejo de su carrera: mantener su perfil ideológico firme sin aislarse del armado provincial. La incógnita sigue latente:
¿Alcanza el apellido para traccionar votos? En 2023, Massa comprobó que no.
La cuerda se sigue tensando. Las encuestas golpean, las internas arden, y el calendario avanza. Córdoba será, otra vez, una batalla política que nadie puede dar por ganada.
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