PRESIÓN INTERNA EN LA CGT: GREMIOS CLAVE IMPULSAN UNA PROTESTA CONTRA LA REFORMA LABORAL

PRESIÓN INTERNA EN LA CGT: GREMIOS CLAVE IMPULSAN UNA PROTESTA CONTRA LA REFORMA LABORAL

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La cgt enfrenta una interna creciente ante el avance del proyecto oficial en el senado.

Los sindicatos industriales y del transporte se preparan para una semana decisiva. Mientras la conducción de la CGT insiste en el camino del diálogo político, sectores duros reclaman una medida de fuerza ante el inminente debate del proyecto oficial en el Senado.


La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional reavivó las tensiones internas dentro de la Confederación General del Trabajo. A días de que el oficialismo intente abrir el debate en la Cámara alta, un grupo de gremios comenzó a presionar para que la central obrera abandone la cautela y convoque a una movilización masiva.

El foco de la disputa se concentra en los sindicatos vinculados a la industria y al transporte, que consideran que el proyecto oficial implica un retroceso en derechos históricos de los trabajadores y no puede ser enfrentado únicamente desde el plano legislativo.

“La inminencia del tratamiento acelera los tiempos y pone en discusión la estrategia de la CGT”, deslizan desde uno de los gremios industriales más influyentes.


LA UOM Y SMATA, AL FRENTE DEL RECLAMO

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) convocó para esta semana a una reunión ampliada con el objetivo de organizar una movilización contra la reforma laboral. La iniciativa cuenta con el respaldo de SMATA y de otros sindicatos que vienen reclamando un perfil más confrontativo frente al gobierno de Javier Milei.

Para este sector, esperar una definición del Consejo Directivo sería un error político. La propuesta que circula es avanzar con una protesta entre el 10 y el 11 de febrero, fechas que coincidirían con el posible tratamiento del proyecto en el Senado.

Los gremios duros entienden que la calle es el único espacio capaz de condicionar el avance de la reforma.


UNA CGT DIVIDIDA ENTRE EL DIÁLOGO Y LA CALLE

La conducción cegetista, encabezada por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, mantiene por ahora una postura moderada. En público, los triunviros no descartan un paro o una movilización, pero evitan colocar esas herramientas en el centro de la estrategia.

El camino elegido es el diálogo con gobernadores y legisladores, con el objetivo de modificar el texto del proyecto y reducir su impacto sobre los derechos laborales.

Desde la cúpula sindical admiten que el Gobierno no cuenta con los votos suficientes para aprobar la reforma sin cambios.


EL TRANSPORTE SE SUMA A LA TENSIÓN

A la presión industrial se suman gremios del transporte, afectados por el recorte de políticas públicas y el abandono de infraestructura clave. La falta de inversión en rutas, ferrocarriles y aeropuertos, sumada a la apertura de importaciones, alimenta el malestar sindical.

Este sector observa con preocupación el rol activo del ministro del Interior, Diego Santilli, quien recorre las provincias en busca de respaldo político para el proyecto oficial.

Cada apoyo provincial tiene un costo político y fiscal, un factor que la CGT intenta capitalizar en las negociaciones.


UNA DEFINICIÓN QUE SE ACERCA

El próximo miércoles será una fecha clave. La magnitud de la convocatoria sindical permitirá medir si la CGT logra sostener su estrategia dialoguista o si el ala dura logra imponer un giro hacia la confrontación abierta.

La reforma laboral no solo pone en juego cambios en el mercado de trabajo, sino también el liderazgo interno de la central obrera y su capacidad de respuesta frente al gobierno libertario.

La calle o el Congreso: la CGT enfrenta una decisión que marcará su rol político en los próximos meses.