UNA DE LAS PRINCIPALES EMPRESAS SE BAJÓ DE LOS PROYECTOS PETROLEROS EN MALVINAS

UNA DE LAS PRINCIPALES EMPRESAS SE BAJÓ DE LOS PROYECTOS PETROLEROS EN MALVINAS

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SLB se bajó de los proyectos petroleros en Malvinas.

La compañía internacional SLB, una de las principales firmas globales de servicios y tecnología para la industria energética, comunicó que no formará parte de procesos de licitación destinados a prestar servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas y sus espacios marítimos circundantes.

La definición se conoció luego de la publicación del Decreto 868/26, mediante el cual el Gobierno argentino reforzó los mecanismos de control y sanción sobre actividades hidrocarburíferas que considera realizadas sin autorización argentina.

La salida de SLB representa una nueva señal de cautela empresarial frente al escenario que se abrió alrededor de la explotación de recursos petroleros en el Atlántico Sur.

El contexto de las nuevas sanciones

La decisión de la empresa se produjo después de que Javier Milei anunciara una posición más firme frente a los proyectos petroleros en las islas.

El Gobierno inició procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas, incluyendo compañías que estarían vinculadas con actividades hidrocarburíferas, accionistas y firmas que les prestarían servicios.

Además, el Ejecutivo impulsó modificaciones para profundizar las sanciones previstas por la legislación argentina.

El Gobierno busca ampliar el alcance de las medidas para que la presión no recaiga únicamente sobre las operadoras, sino también sobre quienes puedan facilitar sus actividades.

SLB no estaba vinculada al proyecto Sea Lion

Un dato central es que SLB no formaba parte del proyecto Sea Lion, uno de los principales desarrollos petroleros en aguas próximas a las Malvinas.

La iniciativa está encabezada por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que sostienen la validez de las licencias otorgadas por las autoridades de las islas y mantienen su intención de avanzar con el proyecto.

La decisión de SLB no implica el abandono del proyecto Sea Lion, pero sí deja en evidencia que las nuevas medidas argentinas comenzaron a ser consideradas por grandes proveedores internacionales del sector.

Otras compañías también marcaron distancia

La posición de SLB se conoció junto con definiciones similares de Baker Hughes y Halliburton, otras dos grandes empresas internacionales de servicios petroleros.

Las tres compañías comunicaron que no participarán en proyectos hidrocarburíferos en las islas ni en los espacios marítimos circundantes.

El alejamiento de grandes proveedores internacionales puede convertirse en un factor relevante para el desarrollo de operaciones offshore que requieren tecnología, equipamiento y servicios altamente especializados.

El proyecto Sea Lion, en el centro de la disputa

Sea Lion se encuentra en el centro de la controversia entre Argentina y el Reino Unido.

El desarrollo es impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration y apunta a explotar recursos petroleros en aguas cercanas a las islas. Argentina cuestiona la legitimidad de esas actividades y sostiene que cualquier explotación de recursos en áreas bajo disputa requiere autorización argentina.

Las compañías involucradas, en cambio, consideran válidas las licencias otorgadas por las autoridades británicas de las islas y aseguran que las medidas argentinas no modificaron sus planes inmediatos.

Sea Lion concentra ahora buena parte de la disputa: petróleo, soberanía y presión económica quedaron vinculados en un mismo escenario.

Una nueva etapa en el reclamo argentino

La cuestión hidrocarburífera volvió a colocar a Malvinas en el centro de la agenda política y diplomática argentina.

La estrategia impulsada por Milei combina sanciones, herramientas legislativas y una mayor presencia estatal en el Atlántico Sur. El Presidente también anunció el fortalecimiento de la infraestructura naval en Tierra del Fuego.

La decisión de SLB, junto con las definiciones de Baker Hughes y Halliburton, abre un nuevo capítulo en la disputa: las compañías internacionales deberán evaluar el impacto legal y comercial de involucrarse en actividades hidrocarburíferas vinculadas con Malvinas.