Cuestionan a Soeva Tunuyán y a Belén Anchi tras su reclamo por salarios.
El reciente comunicado difundido por el sindicato Soeva Tunuyán generó fuertes críticas dentro del ámbito vitivinícola. La organización planteó la necesidad de avanzar hacia una “recomposición salarial genuina” y convocó a empresarios y trabajadores a abrir una nueva etapa de diálogo para mejorar los ingresos del sector. Sin embargo, el mensaje despertó cuestionamientos por la legitimidad institucional del sindicato y por el rol que han tenido sus dirigentes en años anteriores.
Desde Soeva Tunuyán sostuvieron que la discusión paritaria tradicional “ha agotado su capacidad de respuesta” y que es momento de implementar nuevas modalidades de negociación. En ese marco, propusieron establecer un “sueldo de dignidad” para que ningún trabajador cobre por debajo de la Canasta Básica, además de impulsar acuerdos empresa por empresa para acelerar mejoras salariales y priorizar la situación de los obreros de viña.
El comunicado también advierte sobre la situación social del sector, al afirmar que “no se pueden producir los mejores vinos del mundo con trabajadores que pasan necesidades básicas”, y reclama a los empresarios mayor compromiso con la dignidad laboral en la industria.
Cuestionamientos a la legitimidad del sindicato
Sin embargo, el planteo abrió una fuerte controversia. Distintas voces del sector remarcan que Soeva Tunuyán no cuenta con personería gremial consolidada, lo que genera dudas sobre su representatividad para sentarse a discutir salarios en nombre de los trabajadores vitivinícolas.
En ese contexto, la figura de su secretaria general, Belén Anchi, quedó en el centro de las críticas. Señalan que formó parte de la estructura de Foeva, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas afines, durante años en los que se avalaron acuerdos paritarios que —según denuncian— dejaron a muchos trabajadores con ingresos muy por debajo de la línea de pobreza y que ahora quieran tener un protagonismo con ese comunicado que ya no tienen, resulta incoherente.
El rol de la dirigencia bajo la lupa
Los cuestionamientos también apuntan a lo que califican como una contradicción política y sindical: quienes hoy reclaman una “recomposición genuina” habrían acompañado en el pasado negociaciones que consolidaron salarios bajos en la actividad. Para críticos del sector, ese antecedente debilita el discurso actual del sindicato.
A esto se suma otro punto sensible: la falta de explicaciones públicas sobre el crecimiento patrimonial que se atribuye a la dirigente Belén Anchi, un tema que desde sectores críticos consideran que debería aclararse antes de encabezar reclamos en nombre de los trabajadores.
Un debate abierto en la industria
Mientras tanto, el debate vuelve a poner sobre la mesa la compleja situación salarial que atraviesa el sector vitivinícola, especialmente en el trabajo de viña. El planteo de revisar el esquema de negociación y discutir ingresos por empresa aparece como un intento de buscar alternativas, aunque la propuesta llega en medio de cuestionamientos políticos y sindicales.
Para varios referentes del ámbito laboral, el desafío no sólo pasa por discutir nuevos esquemas salariales, sino también por garantizar transparencia, legitimidad y coherencia en la representación de los trabajadores.



