PAPEL QUEMADO Y VINO TINTO: EL NUEVO MÉTODO DE ARCHIVO EN SOEVA TUNUYÁN

PAPEL QUEMADO Y VINO TINTO: EL NUEVO MÉTODO DE ARCHIVO EN SOEVA TUNUYÁN

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PAPEL QUEMADO Y VINO TINTO: EL NUEVO MÉTODO DE ARCHIVO EN SOEVA TUNUYÁN

Redacción La Auditoría en la Churrasquera ✍️ La Secretaria General del Carbón Diario Digital CM24HORAS

En el domicilio de la secretaria general Belén Anchi se queman cajas con documentación. El silencio cómplice de los “delegados autoconvocados” y los rumores de sobres cerrados.


TUNUYÁN — La escena parece una postal costumbrista: una parrilla humeante, copas de vino y sonrisas forzadas. Pero en lugar de chorizos o costillares, lo que se cocina en la churrasquera del domicilio de la secretaria general del SOEVA Tunuyán, Belén Anchi, son montañas de papeles. Cajas y cajas que, según denuncias off the record y testimonios recolectados por el equipo de periodistas de CM24HORAS instalados en la zona del barrio AMSA corresponderían a documentación interna del gremio, informes contables, actas y quién sabe qué más.

Mientras el fuego hace lo suyo, la secretaria general parece haber encontrado una forma «creativa» de cerrar su gestión: borrar toda huella que comprometa el manejo de fondos del sindicato. Una práctica que, lejos de ser nueva en el repertorio criollo, ahora viene acompañada por vino tinto y complicidad sindical.


Los autoconvocados que no convocan (pero sí callan)

Lo más curioso del caso no es solo la impunidad del acto, sino el estruendoso silencio que lo rodea. Los denominados “delegados autoconvocados”, esos que supieron agitar banderas por salarios dignos y publicar largas diatribas en redes sociales, hoy no emiten ni un susurro.

El conductor de esa agrupación, que ha hecho de los posteos encendidos su principal herramienta de militancia, fue el primero en denunciar públicamente la mala gestión de Anchi. Sin embargo, hoy se lo ve callado. Inmóvil. Lejos de la crítica, cerca del acomodo. ¿Será que el fuego también quema la memoria?


Sobres cerrados, bocas cerradas

Diversas fuentes a la que pudo acceder CM24Horas señalan que el silencio de algunos delegados vendría acompañado por sobres cerrados, esos que no necesitan firmas ni actas, pero sí garantizan obediencia. La lógica es simple: mirar para otro lado, brindar con la copa llena y dejar que las pruebas se esfumen en humo.

En esta novela local el silencio tiene precio. Y los sobres, al parecer, tienen destinatario. Delegados que se indignan en redes y callan en las reuniones. Que marchan con el puño en alto y la billetera en el bolsillo trasero, bien acomodada.

En el fondo, nadie esperaba más. Pero aún así, se puede ver cómo el sindicato que debería defender los derechos de los trabajadores vitivinícolas termina siendo una parodia, donde el vino es real pero la ética es de cartón mojado.

Y si queda alguna duda, no se preocupen: seguramente ya se está quemando.


Un sindicato reducido a parodia

Lo que alguna vez fue un espacio de representación de los trabajadores vitivinícolas hoy parece un sketch mal actuado. Mientras los verdaderos laburantes enfrentan salarios bajos, condiciones precarias y el abandono institucional, la cúpula sindical se dedica a encubrir, quemar y negociar en lo oscuro.


¿Y los autoconvocados? ¿Qué construyeron?

Vale la pena preguntarse: ¿Qué han hecho realmente los autoconvocados por los trabajadores vitivinícolas? ¿Qué conquistas pueden mostrar? ¿Qué mejoras gestionaron? La respuesta es tan clara como incómoda: ninguna. Años llevan escribiendo comunicados, posteando consignas y generando ruido en redes. Pero en la práctica: cero gestiones, cero proyectos, cero logros. Mucho grito digital y muy poca acción real. Y ahora, cuando el fuego amenaza con dejarlos a todos en evidencia, optan por el silencio… o por servirse otra copa.


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