La oposición necesita reunir 129 legisladores para abrir el debate del jueves
La Cámara de Diputados se encamina a una jornada de alta tensión política. Este jueves 15 de octubre, distintos bloques opositores intentarán avanzar con el rechazo del DNU 70/2023, una de las principales herramientas normativas impulsadas por el presidente Javier Milei al comienzo de su gestión.
La sesión especial impulsada por el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, junto con otros legisladores, está prevista para las 14, pero el primer desafío será reunir el quórum de 129 diputados. Mientras Unión por la Patria y otros espacios opositores buscan sumar voluntades, el oficialismo intensifica las conversaciones con bloques dialoguistas para impedir que el debate llegue al recinto.
El resultado dependerá tanto de los votos disponibles como de la capacidad de cada sector para construir acuerdos en una Cámara donde las posiciones no están completamente definidas.
POR QUÉ EL DNU VOLVIÓ AL CENTRO DEL DEBATE
El decreto, firmado en diciembre de 2023, introdujo una amplia desregulación de la economía y modificó numerosas normas en distintas áreas. El Senado ya lo rechazó en marzo de 2024, pero la Cámara de Diputados todavía no completó el procedimiento legislativo.
Si la Cámara baja también vota en contra, el decreto quedará rechazado por ambas cámaras y perderá vigencia, de acuerdo con el mecanismo establecido en la Ley 26.122. La normativa contempla que ese rechazo no afecta los derechos adquiridos durante el período en que el decreto estuvo vigente.
Para la administración de milei, la discusión excede una votación parlamentaria: está en juego la continuidad de un instrumento que sostiene parte de su programa de reformas y desregulación.
LAS TIERRAS RURALES, EN EL CENTRO DE LA CONTROVERSIA
La ofensiva opositora tomó nuevo impulso después de que la Corte Suprema dejara sin efecto una sentencia que había frenado la aplicación del artículo 154 del DNU, referido a la derogación de la Ley de Tierras Rurales.
El máximo tribunal no resolvió sobre la constitucionalidad del artículo, sino que fundamentó su decisión en cuestiones vinculadas con la legitimación de la organización que había presentado la demanda y la inexistencia de un caso judicial concreto. Sin embargo, el fallo permitió que volviera a regir la disposición que eliminó las restricciones establecidas por aquella ley para la adquisición de tierras rurales por extranjeros.
La cuestión reabrió el debate sobre la propiedad de tierras estratégicas y la soberanía nacional, y se convirtió en uno de los principales argumentos de los sectores que buscan rechazar el decreto completo.
La controversia por la propiedad rural volvió a cruzar el debate económico con el territorial: la oposición cuestiona los efectos de la desregulación y busca trasladar esa disputa al ámbito legislativo.
LA ESTRATEGIA DEL OFICIALISMO
Frente al riesgo de una derrota parlamentaria, el Gobierno busca evitar que los bloques opositores alcancen el número necesario para sesionar. Las conversaciones incluyen a sectores aliados y legisladores que suelen acompañar algunas iniciativas oficiales, pero que mantienen diferencias sobre aspectos específicos del DNU.
Entre las alternativas que se analizan figura incorporar disposiciones sobre la propiedad de tierras rurales en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que ya cuenta con media sanción del Senado. La intención es ofrecer una respuesta a parte de los cuestionamientos sin poner en riesgo la vigencia integral del megadecreto.
La casa rosada intenta separar el reclamo por las tierras rurales del rechazo general al decreto, con la expectativa de reducir las diferencias con los bloques que todavía no definieron su posición.
OTROS TEMAS TAMBIÉN LLEGAN AL RECINTO
La convocatoria opositora contempla además iniciativas relacionadas con la prórroga de la emergencia en discapacidad y el endeudamiento de las familias. La inclusión de estos asuntos amplía la discusión y suma otros puntos de tensión entre el oficialismo y sus adversarios parlamentarios.
La posibilidad de que los tres temas se traten en una misma jornada dependerá de que se alcance el quórum y de cómo avance el debate. Hasta entonces, los contactos entre los bloques serán determinantes para definir el escenario de la sesión.
El jueves será una prueba para la capacidad de negociación del oficialismo y para la cohesión de la oposición: sin los números necesarios, la sesión no comenzará; con ellos, el gobierno podría enfrentar un revés legislativo de alcance nacional.





