El PJ reconoce un escenario que el Gobierno tiene los votos y el oficialismo se encamina a la aprobación.
El debate por la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei avanza con un escenario cada vez más favorable para el oficialismo en el Senado. En filas del peronismo ya admiten, en voz baja, que los votos necesarios estarían garantizados, una situación que impacta de lleno en la estrategia de la CGT y profundiza la tensión política dentro del Congreso.
Según el propio bloque del PJ, La Libertad Avanza y sus aliados alcanzarían al menos 38 voluntades sobre un total de 72 senadores, un número suficiente para avanzar con la media sanción del proyecto. Frente a este panorama, el peronismo reconoce que su margen de maniobra es limitado y que, aun con esfuerzos de último momento, el techo opositor rondaría los 34 votos.
En respuesta, el bloque peronista optó por una estrategia de confrontación política y simbólica: decidió no ocupar los lugares que le correspondían en la Comisión de Trabajo y Previsión Social, presidida por Patricia Bullrich. Los cinco asientos asignados al PJ permanecerán vacantes, como gesto de rechazo al tratamiento de la iniciativa.
La postura se extiende a otras instancias parlamentarias. La bancada resolvió no integrar comisiones clave ni presentar dictámenes de minoría. Argumentan que participar formalmente del proceso “implicaría convalidar un procedimiento que consideran irregular”.
Sin embargo, los senadores peronistas sí estarán presentes en la reunión de comisión, aunque sin integrar oficialmente el cuerpo. El reglamento les permite asistir y participar del debate, pero no firmar dictámenes, una decisión calculada para mantener abierta la posibilidad de futuras acciones judiciales contra la reforma.
En el oficialismo, en cambio, transmiten confianza. Bullrich sostiene que los respaldos están asegurados y que el debate en comisión, que comenzará este miércoles, será el paso previo a la votación en el recinto. La incógnita central es la fecha: el proyecto podría llegar al recinto el viernes 26 o el lunes 29 de diciembre.
La tensión quedó expuesta en la última reunión de Labor Parlamentaria, donde se produjo un cruce directo entre Bullrich y José Mayans, jefe del bloque del PJ. El peronismo insiste en que existe un “vicio de origen” en la conformación de las comisiones, al sostener que debieron ser aprobadas en sesión.
Mientras evalúan recurrir a la Justicia, distintos sectores opositores comenzaron a reorganizarse en un nuevo interbloque, denominado de manera provisoria “Popular”, evitando referencias explícitas al PJ. Un reordenamiento político que refleja el impacto de un revés parlamentario que, de concretarse, marcaría un punto clave en la agenda laboral del gobierno.


