La UTA y las empresas volverán a reunirse el viernes. El riesgo de un paro de colectivos permanece latente y podría impactar en millones de usuarios.
La negociación paritaria entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del transporte de pasajeros volvió a encallar. La audiencia realizada este martes terminó sin consenso y dejó como saldo una nueva convocatoria para este viernes a las 11, en lo que será un intento decisivo por evitar medidas de fuerza que podrían paralizar el servicio de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otras regiones del país.
La falta de avances profundizó la incertidumbre en un sector clave para la movilidad diaria. Desde el gremio advirtieron que, si no surge una propuesta salarial “superadora”, se avanzará con acciones gremiales que incluirían un paro de actividades.
“Vamos a sostener el diálogo, pero si no hay una oferta acorde a la realidad económica, definiremos medidas para defender el salario de los trabajadores”, señalaron desde la conducción sindical.
Un conflicto que no cede
Las conversaciones se arrastran desde hace semanas y tienen como eje central la recomposición de los salarios de los choferes, golpeados por la inflación y el aumento sostenido del costo de vida. La UTA ya rechazó varias propuestas empresariales, al considerar que no alcanzan a compensar la pérdida del poder adquisitivo acumulada.
Según fuentes gremiales, la última oferta presentada por las cámaras ronda apenas el 1% de incremento, un porcentaje que fue descartado de plano por el sindicato.
“Esa cifra no cubre ni mínimamente la situación salarial actual”, remarcaron tras la audiencia.
La postura empresaria
Del otro lado de la mesa, las cámaras empresarias insisten en que atraviesan un escenario “económico, financiero y operativo crítico”. Argumentan que el aumento de costos, la reducción de subsidios y la falta de previsibilidad en el esquema tarifario limitan la posibilidad de ofrecer mejoras salariales más significativas.
Los representantes del sector sostienen que cualquier acuerdo requiere definiciones del Estado nacional, tanto en materia de subsidios como de estructura de costos, para garantizar la sustentabilidad del sistema.
“Sin un marco financiero claro, es muy difícil asumir compromisos que luego no se puedan cumplir”, deslizaron voceros empresarios.
El viernes, una audiencia clave
La reunión del viernes aparece como un punto de inflexión. Para la UTA, será la instancia en la que se evaluará si existe una propuesta concreta que pueda ser consultada con las bases. En caso contrario, el gremio ya anticipó que anunciará medidas de acción gremial de manera inmediata.
Aunque no se detallaron los alcances de un eventual plan de lucha, la posibilidad de un paro genera preocupación por su impacto directo en millones de pasajeros que dependen del transporte público para trasladarse diariamente.
Un antecedente que suma presión
El conflicto no es nuevo, pero cobró mayor intensidad en las últimas semanas. En audiencias anteriores, realizadas en la Secretaría de Trabajo, las posiciones se mantuvieron rígidas y sin acercamientos. La autoridad laboral ofició como mediadora, pero hasta ahora no logró destrabar la negociación.
En la última audiencia virtual, convocada por el Ministerio de Capital Humano, las empresas solicitaron un nuevo cuarto intermedio a la espera de definiciones oficiales, mientras que la UTA dejó asentado que la situación salarial de los trabajadores es “sumamente delicada” y que “no admite más dilaciones”.
“Si no hay acuerdo en la próxima audiencia, se anunciarán inmediatamente medidas de acción gremial”, quedó explicitado en el acta.
Con el reloj en marcha y la presión en aumento, el transporte público vuelve a quedar en el centro de un conflicto que, de no resolverse, podría derivar en el primer paro de colectivos del año.





