El Presidente endureció su discurso durante la apertura de sesiones y profundizó el choque político en el recinto.
La apertura del período legislativo estuvo marcada por un clima de máxima tensión luego de que el presidente Javier Milei endureciera su tono contra la oposición en el recinto del Congreso.
A lo largo de su exposición, el mandatario alternó el repaso de gestión con una batería de cuestionamientos dirigidos principalmente al kirchnerismo, en varios momentos apartándose del discurso formal para responder a gritos y murmullos provenientes de las bancadas opositoras.
Un discurso con alto voltaje político
El jefe de Estado inició su intervención en medio de cánticos oficialistas y rápidamente elevó la temperatura del debate. Con tono desafiante, se dirigió a los bloques opositores recordándoles que su investidura lo convierte en presidente de todos los argentinos.
Las expresiones más duras incluyeron calificativos como “fascistas”, “manga de chorros”, “ignorantes” y “mentirosos”, lo que generó aplausos del oficialismo y gestos de rechazo en la oposición.
Durante el repaso de medidas económicas y legislativas, Milei volvió a cargar contra sus críticos con ironías vinculadas a la corrupción y al manejo de recursos públicos.
Cruces reiterados con el kirchnerismo
Las alusiones al espacio opositor se repitieron durante buena parte del mensaje presidencial. El mandatario cuestionó con dureza a dirigentes del sector y mencionó causas judiciales vinculadas a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, lo que incrementó el murmullo en el recinto.
El momento de mayor tensión se produjo cuando el Presidente advirtió que varios dirigentes opositores deberán responder ante la Justicia, en un pasaje que encendió el clima político dentro del Congreso.
También hubo referencias indirectas al diputado José Luis Espert, en el marco de la discusión sobre políticas económicas y el rol del Estado.
Defensa de la gestión y contraataque ideológico
En paralelo a las críticas, Milei defendió los resultados de su administración y sostuvo que el país atraviesa una etapa de transformación estructural.
El mandatario volvió a marcar diferencias conceptuales sobre la intervención estatal y cuestionó la interpretación de datos económicos por parte de la oposición.
“Sería divertido poder debatir si supieran algo”, lanzó en uno de los tramos más polémicos de la noche.
Hacia el cierre, el Presidente insistió en que recibió un Estado “fallido en todos los ámbitos” y retomó el tono formal para completar su mensaje ante la Asamblea Legislativa.
El encendido discurso dejó expuesta la fuerte polarización política en el Congreso y anticipa un año parlamentario atravesado por la confrontación entre el oficialismo y la oposición.




